Por Luis Eduardo Luna
La semana pasada se publicó en CRUCE una nota sobre un estudio realizado para comprender cómo se construye la identidad entre los alumnos del ITESO. Este estudio clasifica a los alumnos en categorías, que bien están sumamente anticuadas o caen en los estereotipos. Parece que la percepción de los alumnos sobre las diferentes tribus de la universidad está condicionada por las representaciones que se tienen sobre el modo de verse y de pensar.
Existe una relación directa entre la imagen que uno tiene públicamente y la percepción que se crea por la comunidad sobre uno. Las categorías como hippies chiapanecos, la cual está adjudicada a los alumnos de Comunicación y Psicología; en contraposición con los fashion, de Administración y Mercadotecnia; presentan la disyuntiva entre ser uno o el otro. Parece que son diametralmente opuestos; existe una necesidad de expresar la diferencia entre los grupos del ITESO, y esto se logra contraponiendo los discursos. Si te ves fashion, seguramente tienes lana y te importa. Si tus pantalones son de manta, probablemente te late ir a acampar a la playa o de misiones a Chiapas.
La gran diversidad de personajes y grupos que habitan en la universidad lidian de manera cotidiana con las etiquetas, impuestas por la misma comunidad. Parece ser que como todo en este mundo, la universidad no se escapa de ser un espacio en el que la gente siga el acuerdo no dicho de definirse dentro de una categoría y asumir su lugar en el juego de las apariencias.
Me parece que lo peor del asunto es el prejuicio que se realiza sobre las carreras, como definitivas, hasta cierto punto, de la identidad de los alumnos. Se convierten en un tatuaje sobre la frente. Y el ejemplo más claro se encuentra en las clases compartidas por varias carreras, que son donde se ponen en juego los estereotipos, ya sea para modificarlos, reafirmarlos o seguirlos ciegamente; obligando al compañero de Mercadotecnia a entrar en el molde del fashion o si no a interpretar todo lo que dice y hace con base en ese supuesto. Claro que también aparece esa paranoia de que suceda lo mismo pero con uno mismo.
La vida es un poco más compleja y en la práctica nadie se deja llevar totalmente por las representaciones que se tienen sobre las carreras. Pero si el estudio arrojó estos datos es porque muy por debajo, existe la necesidad de ubicar al otro en una categoría; simplemente por el hecho de no ser igual a uno. Si me preguntan a mí, yo sólo soy un tipo normal, como todos lo somos, ¿no?
1 comentario:
Si, fijate que eso me llamó mucho la atención.
O sea, no sólo está la concepción del estudiante hippie, sino chiapaneco.
Marcos, Ezln, paz y amor, no globalización y chingomil de otros conceptos son asociados con el inframundo de los comunicòlogos.
Felicidades por la iniciativa. Si gustan que colabore en algo, cuenten conmigo.
Micro
ps: los vì en el pap de suena
echense una vuelta por acà
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